lunes, 12 de julio de 2010

El día del mundial

Hoy me encuentro bien de ánimos. Gracias por preguntar, siempre es un detalle. El día en el que España gana el mundial de fútbol me siento aquí a escribir estas letras ,completamente libre y convencida ya de que nadie sigue este estúpido diario. He intentado poner un contador de esos de visitas, pero soy muy torpe y no me entero de cómo se hacen aquí las cosas.
Una señora con aspecto de aficionada a todo, menos al deporte rey, llora por la tele y asegura que esto es lo más grande que le podía haber pasado en la vida. Creo que está loca o borracha. Me da pena, todos me dan pena, con esas ansias desgarradoras de emociones primarias. Yo he intentado emocionarme porque, y no me da vergüenza reconocerlo, también tengo una gran necesidad de alegrías gratuítas y facilonas. He apretado los puños y me he concentrado para que surgiera en mi el sentimiento hortera-patriótico , requisito "sine qua non" para disfrutar de este tipo de eventos. Hasta he subido al desván, a ver si andaba por allí, escondido en alguna caja de embalaje, oliendo a naftalina ( qué coño es la naftalina?), pero no encontré nada. Total, que me ha salido un "goool" en voz muy bajita y una medio sonrisa retorcida que me he esforzado por prolongar todo lo posible sin que nadie se diera cuenta de que era de pega.
En realidad les envidio porque sus sonrisas y gritos de euforia sí parecen auténticos, creo que puedo asegurar que son auténticos. Ese sentimiento de unidad y solidaridad que inspiran las grandes victorias deportivas habría que rescatarlo para la vida, para el día a día, para las grandes tareas cotidianas, para las pequeñas victorias individuales, para algo que no fuera inútil...

No hay comentarios:

Publicar un comentario